– Te conozco demasiado bien, te pasa algo colega, no lo niegues.
– Sí bueno, en realidad no es nada…
– ¿Tú te has visto la cara chaval?
– ¿Qué le pasa a mi cara?
– Pues que está mustia, parece una lechuga en pleno agosto… y ayer tampoco bebiste tanto en la fiesta como para que sea resaca, de hecho, te pasaste media noche bailando con aquella chavala tan maciza, y la otra media preguntando a unos y a otros si la habían visto.
– Ya…
– ¿Por cierto? ¿Quien era? No la había visto antes.
– Yo tampoco… y el caso es que ni sé como se llama…
– ¿En serio? Tío eres la bomba, tú al tema lo más rápido posible, ¡eres mi héroe!
– No es eso, es que…
– Claro, estabas tan enfrascado mirando sus…
– ¡Calla imbécil! Siempre pensando en lo mismo.
– Como si no te hubieses fijado en la pedazo delantera que se gastaba, ¿no?
– Ni siquiera tuvo tiempo de despedirse, apenas el DJ dijo que faltaban unos minutos para las 2, ¡zas! Desapareció… salió corriendo…
– ¿Sin decir nada? Tío, esa chavala es muy rarita…
– Ya pero tiene algo… algo diferente…
– Sí claro, lo que pasa es que tú te la querías llevar al huerto y ella no se dejó, jajajajaja
– No jodas tío, no es como las demás, hay algo mágico en ella…
– ¿Mágico? El par de tetas mejor puestas que vi en mi vida, acompañadas de un cuerpo de infarto, y unos ojos increíbles… no es magia, es…
– Pedazo burro en celo estás hecho, joder.
– A ver, me pongo serio… ¿como le entraste?
– Pfff, fue de lo más ridículo, estuve como media hora mirándola de lejos… no me atrevía a acercarme…
– ¿En serio? ¿Tú? ¿El pichabrava asustado por una tía? Aunque, bueno, con esa… cualquiera pierde el norte… yo porque cuando la vi ya estaba contigo… y un colega es un colega…
– Pues eso, entonces que me acerco y le digo «Hola, ¿bailas conmigo?«…
– Jajajajajajaja tíooooooooo pedazo frase para ligar, ¿me dejas apuntármela? jajajaja
– Sí, tú ríete…
– Jajaja creo que mi abuelo en sus tiempos tenía frases más modernas.
– Ala, pues no te cuento más, a cascarla, serás gilipollas…
– Venga, no te mosquees.
– El caso es que no sé cómo dar con ella.
– ¿Y no tienes ninguna pista? ¿No la viste llegar con nadie? ¿Ni hablar con alguien ni nada?
– Bueno, lo cierto es que cuando salió corriendo, se le cayó esto.
– ¿Eso no es un pen–drive?
– Sí, casi no lo vi de pequeño que es.
– Tío, estás amamonado, en serio, esa puede ser la clave para encontrarla.
– ¿Cómo?
– A ver, que hay que explicártelo todo. Ahí puede tener información importante, así que es probable que intente encontrarlo, y en caso contrario, quizá tenga datos que nos lleven a ella.
– Tío…
– ¿Sí? A ver que saco mi portátil y miramos…
– ¿Esta situación no se te hace tremendamente conocida?
– ¿?
Siento la falta de originalidad, y haber condensado tres frases en una sola… es el final de curso, que no me deja tiempo, aún así, espero que la disfruteis.